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Velar por la práctica y conservación del noble arte de sabuesear tanto como cuidar de las razas aptas para ello y mantenerlas en lo que fundamentalmente son: perros de trabajo para rastrear y acosar las piezas de caza.
Con esta idea se fundó allá por 1.977, lo que hoy se denomina “Club del Sabueso Español y Razas Afines”, tras realizar una serie de proclamas a todos los sabueseros españoles D. Francisco Prieto Ortuño, a través de la vetusta revista “Caza y Pesca”. A dichas proclamas acudieron los sabueseros españoles y ya ese mismo año, entiendo que gracias a la figura de Felipe Sanpedro (q.e.p.d), la villa asturiana de Posada de Llanes acogía la primera concentración nacional de sabueseros bajo la influencia del mencionado Francisco P. Ortuño, Guillermo González, Julio Segovia, José Sobrino y Felipe Sanpedro.
Esta reunión y la consiguiente concentración de perros sabuesos, llevó a que se fundara el Club de Sabueseros de España y a que se siguieran organizando concentraciones de perros sabuesos ya sea en Posada de Llanes o en las villas cántabras de Cabezón de la Sal o en Torrelavega.
En 1980 y con José Manuel Sanz Timón –miembro activo del club y responsable por aquel entonces de las razas caninas autóctonas en la Canina Central, se organizó por vez primera la exposición monográfica del Sabueso Español.
Era tal el auge, que por aquel entonces tenía el club, que incluso el día anterior a la celebración de la exposición del sabueso autóctono, se celebraba una especial del grupo VI, acercándose a juzgar a Llanes, amigos personales del señor Ortuño, tales como el Dr. Emile Guillet (q.e.p.d.) –Presidente por aquel entonces de la comisión de sabuesos de la F.C.I.- o bien M. Roger Bachalá –Fundador y Presidente honorífico del Club Azul de Gascuña, Gascón Saintongeois y Ariegeois de Francia-. Pero no todo fue un camino de rosas y debido a discrepancias con la Canina Central, que no quería reconocer el nombre de “Club de Sabueseros de España” y además no autorizaba las tan anheladas pruebas de rastro, ya que anteponía la maldita “belleza” a la esencia de todo sabueso “la funcionalidad”, se tuvo que cambiar el nombre por el de “Club del Sabueso Español y Razas Afines”, reconocido por el Ministerio del Interior el 25 de marzo de 1.986.
Desde 1.986 hasta 1.991, el club sufre un parón en cuanto a organización de monográficas de Sabueso Español, bien motivado por desavenencias con la canina central; o bien, porque no decirlo, a lo mejor por un cierto desanimo de ver año tras año como el máximo organismo de velar por nuestras razas caninas autóctonas, cerraba una y otra vez la puerta al Sabueso Español, por el simple hecho de ser “funcional”. No obstante comentar que durante todos estos años, se siguieron celebrando concentraciones de perros sabuesos en Posada de Llanes gracias a la labor de la canina asturiana y a la persona de Víctor Cotera, que había sustituido en la secretaría del club a Felipe Sanpedro.
En 1.992, se reactiva el club con la organización de la VII Monográfica del Sabueso Español, logrando que un año más tarde, por vez primera, juzgue una monográfica de la raza un juez especialista de la misma. D. Juan José García Estévez, que junto a Don José Carlos Palomo Romero y D. Guillermo González Suárez, fueron nombrados a petición del club, jueces especialistas de morfología por la Canina Central.
En 1.993, deja la junta directiva Francisco P. Ortuño, pasándola a presidir José Carlos Palomo hasta el año 2.000, año en que fue elegido Presidente D. Jesús Guerrero Ruíz. Del 93 a 2.002, se realizaron varias concentraciones de trabajo sobre rastro de liebre coincidiendo la monográfica de la raza, así se vio el trabajo de los perros en los Corrales de Buelna, en Tineo, en Palencia, en Canfranc y Cudillero.
Fue precisamente en Cudillero, donde se tomó el camino de organizar más pruebas de trabajo, pero pruebas de trabajo oficiales bajo la autorización de la Canina Central. |